Por qué CrossFit puede ser considerado una secta

Una experiencia cercana a la tortura. Malditos locos.

Uno tiene su orgullo. El sentimiento de superación. El ver que sí se puede. Y querer seguir. Es tribal, intenso. La pertenencia a una comunidad. El estar entre iguales en medio de esa guerra. Los resultados físicos. El zarpazo de la realidad. Oye, que no eres ni la mitad de bueno de lo que creías que eras. Bueno, vale, eso duele.

Pero sobre todo, intentas reclutar a todo familiar, amigo y conocido. Todo el mundo se merece descubrir algo tan maravilloso. Te va a encantar. No te va a doler (mucho). Pss predicadores.

Son muchas las razones que incitan a pensar que estamos ante una secta.

Dice la RAE que secta es una doctrina ideológica que se aparta de lo que es ortodoxo. Otra de sus acepciones la define como una comunidad cerrada que promueve o aparenta promover fines espirituales, en la que los maestros parecen ejercer un poder absoluto sobre los adeptos.

crossfit es una secta

Veamos. En una sociedad como la actual, lo ortodoxo a nivel deportivo es dedicar una escasa porción de tiempo a esculpir el cuerpo, a la vez que se divide el resto de ocio en otros menesteres.

Crossfit puede que no sea ortodoxo

En el caso de los hombres, lo más recurrido son unos pectorales fuertes, un curtido six pack y unos buenos bíceps. Bueno, o aspirar a lograrlos. Respecto de las mujeres, si la genética no te ha regalado una constitución más bien delgada, espero que comas como un pajarillo ya que probablemente vayas a practicar las típicas actividades que se esperan en una mujer, cuyo gasto calórico no es especialmente alto: pilates, yoga, spinning, zumba, runnear, actividades dirigidas de Les Mills, algunos circuitos, quizás trabajar con algo de peso, etc. Pero sospecho que practicar halterofilia y desarrollar musculatura no es ortodoxo para una mujer.

Comunidad cerrada con fines espirituales

Continuemos con la otra acepción. Comunidad cerrada. Todo el mundo cierra filas ante sus pasiones. No es nada nuevo. Fines espirituales. No seré la primera –ni la última- crossfiter que hable de sus beneficios emocionales. El incremento de la autoestima, la fortaleza mental, la independencia y la adquisición de ciertos valores propios de la disciplina –coraje, perseverancia, disciplina, etc.- se citan entre ellos.

Los maestros son los “coach”

¿Tu coach y esos atletas de los games que hacen cosas increíbles? La admiración y el respeto hacia quien es superior por su esfuerzo y trabajo diario no es algo deleznable.

Ajá. Creo que estamos ante una secta. Pero ¿y qué? ¿Qué significa realmente?

En una sociedad como la actual en la que estamos acostumbrados a desechar y descartar aficciones, gustos, relaciones y prácticamente cualquier cosa, tener un vínculo inquebrantable y con aspecto de estable, es decir, cualquier cosa que implique cierto grado de implicación, de permanencia en la “rutina” es digna de sospecha.

En la búsqueda de satisfacción, se imponen los resultados a corto plazo con el mínimo esfuerzo.

Pero en Crossfit, el precio para lograr esa satisfacción parece excesivo. El apego a una disciplina que parece tan dolorosa y que te salpica de heridas de guerra no parece ser sostenible ni tampoco una buena opción.

Aun gozando de una buena forma física, te salpicarán algunas agujetas, tus espinillas se las verán en algún momento con los box jump, tendrás moratones en el cuello de los clean, de los thrusters y tus manos nunca volverán a ser las mismas. Eso como poco.

meme crossfit

Crossfit es esfuerzo y paciencia

En cualquier caso, Crossfit requiere siempre esfuerzo, paciencia, tiempo e implicación. Y sobre todo compromiso con un determinado estilo de vida. Es el eat clean, la dieta paleo o simplemente evitar ciertos alimentos, sustancias o antiguas rutinas que ahora consideras que no te aportan nada.

Es, también, el querer acercarte a un box de crossfit cuando vas de vacaciones o simplemente unos días fuera, por trabajo o visita, porque para ti es un placer entrenar. ¿Todo eso para tener un cuerpo bonito? Desde luego, si solo se trata de eso, parece restar más de lo que aporta. Resulta incomprensible a ojos ajenos.

En realidad, se reduce a algo más simple. Que algo te apasione tanto es, casi, excepcional. Tienes nervios antes de entrenar o de una competición. Podría decirse casi que tienes mariposas en el estómago. Otras veces, sientes expectación. Qué tocará. Odias y amas ciertos ejercicios. Quizás odies algo tan bello como los burpees, seas un perrunner, creas que un snatch es una de las cosas más sexys que existen –culpable- o temas por la vida de tu nariz en los Wall ball. Pasas mucho tiempo hablando de esos ejercicios y otros. Y lo que es peor, presumes de heridas de guerra y moratones. ¡Pero si parece que te han pegado una paliza! Y encima, hablas un extraño lenguaje. Muchos no te comprenden y te tienen que sufrir.

Especialmente, los AFAC –Amigos y familiares afectados por el Crossfit-.  Y sobre ellos, solo los dioses conocen su sufrimiento.

En realidad, el crossfit, como cualquier deporte que se practica con regularidad y en el que se llega a cierto umbral de intensidad, es, según la ciencia, una droga. Con todos ellos, el cerebro segrega dopamina, serotonina y endorfinas. Y a mayor grado de intensidad y esfuerzo físico, mayor recompensa. Más cantidad de neurotransmisores del placer. Somos, pues, adictos al placer.

El resultado es que mantenemos una euforia permanente hacia algo que consideramos increíble, precisamente por cómo nos hace sentir –por otra parte, darte cuenta de que sí se puede es una sensación maravillosa- y restamos importancia a los daños colaterales.

Crossfit no tiene mayores índices de lesiones que otros deportes, según señalan los estudios científicos que hay al respecto, pero si es cierto que llevar el cuerpo al límite conlleva sus riesgos y que vas a lidiar con heridas, moratones, manos reventadas de sangre y despellejamientos, entre otras cosas. Y es difícil entenderlo desde fuera.

Es posible, también, que crossfit sea una secta y además, una droga, y de las duras. Pero, precisamente, las cosas importantes, lo son. De hecho, el amor también es, a nivel químico, una droga ¿no? ¿Alguien piensa que sea algo malo?